El enredo, de Antonio Martínez, trae esta semana un cuento muy bueno:
“Había una vez una ministra que vivía en el bosque con su presidente. Un día el presidente la llamó y le dijo: ‘Ministra, ve a casa de la abuelita, que hay botellón, y diles a los adolescentes que se acabó darle al trago. Me los curas a todos, los peinas con raya al lado y vuelves’. La ministra dijo: ‘Vale, pero ¿tengo que ir con cuidado con algo?’. Y el presidente contestó: ‘No, que yo sepa’. La ministra insistía: ‘¿Seguro? ¿No habrá en el bosque lobos, o en su defecto productores de vino que protesten, o una potente industria que ayude a nuestra balanza comercial o, yo qué sé, no habrá elecciones?’. El presidente se puso serio: ‘Ministra, que vayas a casa de la abuelita, que la salud es lo primero’. La ministra se va al bosque, le salen al paso varios lobos, la ministra tira de móvil y llama al presidente, que le dice: ‘Pásame con el lobo’. El presidente se pone de acuerdo con el lobo y entre los dos se comen a la ministra. Colorín colorado, este cuento se ha acabado”. ¿Piensa usted dimitir, Caperucita? No, ¿por qué? A cualquiera se le puede olvidar que hay elecciones.


